Comarca de las Cinco Villas – Turismo

Iglesia Virgen de la Oliva

Descripción Iglesia Virgen de la Oliva En Ejea de los Caballeros me conocen como el Santuario de la Virgen de la Oliva, puesto que albergo a la patrona de la villa. Fui construida en el s.XVIII sobre una antigua ermita del s.XIII. Antiguamente me encontraba a las afueras del municipio, posiblemente cercana al recinto amurallado, pero en la actualidad podrás visitarme dentro del casco urbano. La austeridad de mi exterior contrasta con la bella decoración mural en el interior, dando a todo el espacio una gran sensación de colorido e iluminación, tan propio del barroco clásico. Las obras más destacadas en mi interior son el Retablo Mayor con la imagen románica de la Virgen de la Oliva y los dos lienzos de José Luzán, maestro del taller en el que se formó el pintor aragonés Francisco de Goya. En honor a su patrona se celebran las Fiestas Mayores, de honda raigambre en la religiosidad de la villa, junto a otras celebraciones que conmemoran hechos históricos relevantes, como la Fiesta del Voto, las Fiestas de San Juan y las Fiestas del Agua. In Ejea de los Caballeros, I am known as the Santuario de la Virgen de la Oliva, since I am home to the town’s patron saint. I was built in the eighteenth century on top of the remains of a thirteenth century chapel. I used to be located in the outskirts of the town, near the walls, but nowadays I can be found in the oldtown. The simplicity of my exterior is in contrast with the beautiful mural decorations inside, providing the whole space with a great sense of colour and light, typical of the classical baroque style. Some of the most impressive works inside are the Main Altarpiece with a Roman style image of the Virgen de la Oliva and the two canvases by José Luzán. He was a mentor at the institution where the Aragonese painter, Francisco de Goya learnt is skills. In honour of its patron saint and the town’s religious roots, this is where the Fiestas Mayores are held, along with other celebrations that commemorate important historical events, such as the Fiesta del Voto, the Fiestas de San Juan and the Fiestas del Agua. À Ejea de los Caballeros, je suis connu comme le Santuario de la Virgen de la Oliva, car je loge la sainte patronne de la ville. Je fus érigée au XVIIIe siècle sur un ancien ermitage du XIIIe siècle. Auparavant, je me trouvais à la périphérie de la commune, probablement près de l’enceinte fortifiée, mais aujourd’hui, vous me retrouverez au centre-ville. L’austérité de mon extérieur contraste avec une belle décoration murale à l’intérieur, plongeant l’espace dans une atmosphère colorée et illuminée, chose typique du baroque classique. Les œuvres les plus emblématiques sont le Retablo Mayor avec l’image romane de la Virgen de la Oliva et les deux toiles de José Luzán, maître de l’atelier où le peintre aragonais Francisco de Goya s’est formé. En l’honneur de ma sainte patronne, les Fiestas Mayores sont célébrées à Ejea de los Caballeros, profondément enracinées dans la religiosité de la ville, ainsi que d’autres festivités visant à commémorer des événements historiques pertinents, tels que la Fiesta del Voto, les Fiestas de San Juan et les Fiestas del Agua. Descargar PDF accesible Foto a Foto Vídeo en lengua de signos Compartir

Restos arqueológicos

Descripción Restos arqueológicos Como villa histórica he tenido muchos nombres hasta el actual, Ejea de los Caballeros. Existen vestigios de los distintos moradores que me han habitado, y gracias a las obras de redescubrimiento han salido a la luz los restos de hace siglos. En mis afueras, cabe nombrar los yacimientos de Piagorri, Puilajunta y Corral del Esdientau aunque poco a poco han ido apareciendo restos de otras épocas. De época romana han aparecido los restos de las calles enlosadas de Segia, en el barrio de la Corona, así como un yacimiento romano en pleno Casco Histórico, datado en torno a los siglos I y II. Es también notable el caso del Miliario de Ejea o Sora, que fue hallado muy cerca de la calzada romana que unía Caesar Augusta y Pompaelo. Ya de época medieval se han llevado a cabo las excavaciones en el entorno de la Iglesia de Santa María, sacando a la luz los restos del torreón “Torre La Reina”, que formaba parte de la muralla medieval de Ejea. Y de época moderna, los trabajos realizados en la plaza de la Virgen de la Oliva han descubierto un posible claustro del s.XIX y un torno de alfar de más de 200 años de antigüedad. Como puedes ver, mi situación estratégica en un cruce de caminos y entre los ríos Arba de Luesia y Arba de Biel, ha facilitado históricamente el asentamiento de moradores desde la Edad del Bronce hasta la actualidad, dándonos como referencia los restos arqueológicos que poco a poco van apareciendo, para mayor conocimiento de mi historia como villa milenaria. ARCHAEOLOGICAL REMAINS – As a historical town I have had many previous names before my current one, Ejea de los Caballeros. There are signs of the different civilizations that have lived here, and thanks to the rediscovery work that has been done, remains from centuries ago have been discovered. In my outskirts, the sites of Piagorri, Puilajunta and Corral del Esdientau are all notable discoveries, and little by little there are more remains from other periods appearing. The Roman remains of the paved streets of Segia, in the Barrio de la Corona, have been uncovered, as well as a Roman site in the oldtown, dating from around the 1st and 2nd centuries. The Miliario de Ejea o Sora is also worth a mention, which was found very close to the Roman road that joined Caesar Augusta and Pompaelo. In medieval times, there were excavations of the area surrounding the Iglesia de Santa María, which uncovered the remains of the “Torre La Reina” tower, which was part of the medieval wall of Ejea. In modern times there has also been work at the Plaza de la Virgen de la Oliva that uncovered a possible 19th century cloister and a potter’s wheel which is over 200 years old. As you can see, my strategic location at a crossroads and between the Arba de Luesia and Arba de Biel rivers, has historically been an advantage for settlements dating from the Bronze Age to present day. This has resulted in archaeological remains gradually appearing that are a fantastic way to gain further knowledge of my history as a millenary town. VESTIGES ARCHÉOLOGIQUES – En tant que ville historique, j’ai été rebaptisée de nombreuses fois avant de porter mon nom actuel, Ejea de los Caballeros. J’abrite des vestiges des différentes époques que j’ai traversées, et grâce aux travaux de fouilles, des éléments archéologiques datant de plusieurs siècles ont été découverts. Dans ma périphérie, il convient de mentionner les sites de Piagorri, Puilajunta et Corral del Esdientau, bien que des vestiges d’autres époques font progressivement surface. Parmi les découvertes datant de l’époque romaine, des morceaux de rues pavées de Segia, dans le Barrio de la Corona, ainsi qu’un site romain dans le centre historique daté autour des premier et deuxième siècles, ont été mis au jour. On notera aussi le cas du Miliario (Borne milliaire) d’Ejea ou Sora, trouvé très près de la voie romaine qui reliait Caesar Augusta et Pompaelo. En ce qui concerne l’époque médiévale, des fouilles ont été effectuées dans les environs de l’église de Santa María, mettant au jour les vestiges de la Torre La Reina, qui faisait partie de la muraille médiévale d’Ejea. Et quant aux temps modernes, les travaux réalisés sur la Plaza de la Virgen de la Oliva ont permis de découvrir un cloître possible du XIXe siècle et un tour de poterie de plus de 200 ans. Comme vous pouvez le constater, mon emplacement stratégique à un carrefour et entre les rivières Arba de Luesia et Arba de Biel a historiquement facilité l’installation des peuples sur mes terres, de l’âge du bronze jusqu’à nos jours, et les vestiges archéologiques qui apparaissent progressivement permettent une meilleure compréhension de mon histoire en tant que ville millénaire. Descargar PDF accesible Foto a Foto Vídeo en lengua de signos Compartir

Judería – Ejea de los Caballeros

Descripción Judería Como villa histórica he conocido el paso de las diferentes culturas que han habitado la Península Ibérica desde antiguo. Muchas han sido las lenguas que se han escuchado en este territorio, entre ellas el hebreo, de la mano de la comunidad que vivió aquí, desde el s.XI hasta su expulsión en 1492. Como población importante de la comarca, contaba con una judería bastante populosa, considerada la quinta aljama de Aragón, en cuanto a población judía se refiere. Las primeras familias se asentaron una vez fui conquistada, paliando el vacío dejado por los musulmanes como minoría racial. Ocuparon el barrio de la Corona, junto al espacio de la torre de la Zuda, cuyos muros y torreón estaban obligados a reparar y, poco a poco, su comunidad fue creciendo y ampliando el barrio. La convivencia de mis pobladores fue pacífica, excluyendo quizás los pequeños episodios de conflictos generados por las relaciones entre vecinos, hecho bastante habitual en toda localidad, grande o pequeña. Tras el edicto de expulsión, partieron hacia el vecino Reino de Navarra, de donde retornaron como cristianos nuevos o partieron hacia Tortosa, para hacerse a la mar rumbo a Nápoles y al Imperio Otomano. Fui testigo de su llegada y su partida. De su paso por mi localidad nos han quedado varios siglos de convivencia entre culturas y el testimonio mudo de los pocos restos que perduran en mis calles, en la documentación histórica y en la memoria popular. El Museo de la Espiral nació con la vocación de mantener vivo el recuerdo de su paso por mi villa y conservar el espíritu de convivencia entre culturas, algo tan importante y tan nuestro. As a historic town I have seen the many different cultures that have lived on the Iberian Peninsula since ancient times. Many languages have been spoken here, one of them being Hebrew among the Jewish community that lived here from the 11th century until their expulsion in 1492. As an important town in the region, I had a fairly large Jewish quarter, considered as the fifth largest Jewish quarter in Aragon, in terms of population. The first families settled once I was conquered, filling the void left by the Muslims as a racial minority. They lived in the Barrio de la Corona, by the Torre de la Zuda, whose walls and turrets they had to repair. Little by little, their community grew, along with the neighbourhood itself. The coexistence of my settlers was a peaceful one, with the exception of a few minor conflicts arising from the relationships between my residents, something which was quite common in any town, big or small. After the expulsion order, the Jewish families left for the neighbouring Kingdom of Navarre, from where they either returned as Christians or left for Tortosa, to set sail for Naples and the Ottoman Empire. I saw them come and go. Several traces still remain of the different cultures that have lived here over the centuries, and there is still evidence that can be seen in the few surviving remains in my streets, in historical records and in the town’s memories. The Museo de la Espiral was built to keep alive the memories of the town’s past and to preserve the spirit of the coexistence between different cultures, something that is especially important for us. En tant que ville historique, Ejea a vu passer de nombreuses cultures ayant habité la Péninsule Ibérique depuis l’Antiquité. Une grande diversité de langues ont été parlées sur le territoire, notamment l’hébreu, car ma communauté juive a vécu ici du XIe siècle jusqu’à son expulsion en 1492. Ejea étant une commune importante de la région des Cinco Villas, elle possédait un quartier juif assez peuplé, considéré comme la cinquième aljama d’Aragon en termes de démographie. Les premières familles s’installèrent une fois le territoire conquis, remplissant le vide laissé par les musulmans en tant que minorité raciale. Ils occupèrent le Barrio de La Corona, à côté de l’espace de la Torre de la Zuda dont ils durent réparer les murs et le donjon et, peu à peu, leur communauté grandit. La cohabitation de mes habitants était pacifique, à l’exception de petits épisodes de conflits générés par les relations de voisinage, un fait assez courant dans toutes les villes et villages de l’époque. Après l’avis d’expulsion, ils partirent pour le royaume de Navarre en tant que nouveaux chrétiens ou se rendirent à Tortosa pour prendre la mer en direction de Naples et de l’Empire romain. J’ai été témoin de leur arrivée et de leur départ. Le souvenir de plusieurs siècles de cohabitation entre les peuples est immortalisé à travers les vestiges restés dans mes rues, les archives historiques, et dans la mémoire populaire. Le Museo de la Espiral est né avec la vocation de faire vivre le souvenir de leur passage dans ma commune et de préserver l’esprit de coexistence pacifique entre les cultures, caractéristique importante de notre région. Descargar PDF accesible Foto a Foto Vídeo en lengua de signos Compartir

Barrio de la Corona

Descripción Barrio de la Corona La villa que me acoge tiene un gran pasado histórico, al cual hace referencia su propio nombre, llamada Sekia por los suessetanos, Segia por los celtíberos, Egessa por los romanos y visigodos, Siya por los musulmanes y Exea en época medieval. Situada en la confluencia del Arba de Luesia y el de Biel, es la cabeza de la comarca de las Cinco Villas, una localidad que alberga un rico patrimonio histórico-artístico. Como Barrio de la Corona, me sitúo en lo más alto de la villa, sobre un cerro que ocupada el antiguo castillo de Ejea. Soy la parte más antigua de la población, justo donde se alzaba la fortaleza islámica conocida como la Zuda, que fue tomada por el rey aragonés Alfonso I el Batallador, allá por el s.XII. Dentro de mi espacio fue construido un templo fortificado en 1174, consagrado a Santa María, que aún perdura en la actualidad. También en época de Jaime I de Aragón se edificó un palacio real en estilo gótico, sin embargo, de estas construcciones medievales no se conserva nada, puesto que en 1779 se demolió la torre de la Reina, el último de los vestigios de la fortaleza cristiana que aún quedaban en pie. En la actualidad el viajero que se adentre por mis calles se encontrará con sinuosas callejuelas y escaleras que ascienden, desde la zona más baja de la villa, la zona nueva, hasta la plaza de la iglesia. En este recorrido se encontrará con nombres tan evocadores como La Portaza, La Gramática y San Juan, entre otras, hasta llegar a lo más alto del Barrio de la Corona, rematado con el hermoso edificio románico de la Iglesia de Santa María. Soy la imagen más característica de la villa, puesto que mi cerro y mi torre destacan por encima del caserío, como faro guía de todos los visitantes que tengan como destino la villa de Ejea de los Caballeros. The town that I am staying in has a great historical past, to which it owes its name, it was called Sekia by the Suessetani, Segia by the Celtiberians, Egessa by the Romans and Visigoths, Siya by the Muslims and Exea during the medieval period. Located at the confluence of the Arba de Luesia and Biel rivers, it is the head of the Cinco Villas region, a town with a rich historical and artistic heritage. Like Barrio de la Corona, I am at the highest point in the town, on a hill that is home to the old castle of Ejea. I am the oldest part of the town, located where the Islamic fortress known as the Zuda once stood, which was taken by the Aragonese King Alfonso I, the Battler, back in the twelfth century. A fortified temple was also built here in 1174, enshrined to Santa Maria, which still survives today. Also during the time of Jaime I of Aragon, a gothic style royal palace was built, however, there are no remains of these medieval buildings because in 1779 the Torre de la Reina, the last of the remnants of the Christian fortress still standing, was demolished. Nowadays, any traveller who walks my streets will find winding alleys and stairs that run from the lowest and newest part of the town up to the church square. On this route you will find evocative names such as La Portaza, La Gramática and San Juan, among others, until you reach the top of the Barrio de la Corona, where the beautiful Roman building of the Iglesia de Santa María stands. I am the most widely recognisable site in this town, since my hill and my tower stand out high above the town, acting as a guiding beacon for all those visitors coming to the town of Ejea de los Caballeros. La ville qui m’accueille a un grand passé historique, auquel son nom fait référence. Elle fut appelée Sekia par les Suessétans, Segia par les Celtibères, Egessa par les Romains et les Wisigoths, Siya par les musulmans et Exea à l’époque médiévale. Localisée au confluent de l’Arba de Luesia et de Biel, elle est la capitale de la comarque des Cinco Villas, région dotée d’un riche patrimoine historique et artistique. Je suis le Barrio de la Corona, situé au sommet de la ville, sur une colline occupée par le vieux château d’Ejea. Je constitue la partie le plus ancienne de la ville, à peu près là où se trouvait la forteresse islamique appelée la Zuda, prise par le roi aragonais Alphonse Ier le Batailleur au XIIe siècle. Sur mon espace, un temple fortifié consacré à Sainte Marie fut construit en 1174 et tient encore sur pieds aujourd’hui. Sous le règne de Jacques Ier d’Aragon, un palais royal de style gothique fut également édifié, cependant, il ne reste rien de ces constructions médiévales, puisqu’en 1779, la Torre de la Reina, dernier vestige de la forteresse chrétienne encore existante, fut démolie. Actuellement, le voyageur qui vient me rendre visite trouvera des ruelles sinueuses et des escaliers menant à la nouvelle zone jusqu’à la place de l’église depuis le bas de la ville. Sur cet itinéraire, vous rencontrerez des noms évocateurs tels que La Portaza, La Gramática et San Juan, entre autres, jusqu’à ce que vous arriviez au sommet du Barrio de la Corona, couronné par la splendide église romane de Santa María. Je suis l’élément le plus distinctif de la ville, car ma colline et ma tour dominent le hameau tel un phare guidant tous les visiteurs d’Ejea de los Caballeros. Descargar PDF accesible Foto a Foto Vídeo en lengua de signos Compartir